Epistolas a Silke (II)


Hola Ratilla mía,

Ya casi lo tenemos. Ya casi ha pasado todo y sólo nos quedará asegurarnos de que el bicho no vuelve a aparecer durante algunos años.

Fiu (silbido de relajación)

Después de la primera carta hemos ido comunicando como te iba a todos nuestros amigos y sintiendo el cariño y la fuerza que nos enviaba todo el mundo, te lo dejo aquí para que cuando leas esta puedas sentirlo tu también:

Como puedes ver en las fotos no me dejaste raparte, preferías tener poco pelo a no tener. La verdad es que aunque verte tan poco pelo en la cabeza es raro, creo que acertaste: es mejor que rapada.

Tu madre me comentó, antes de la operación, que le dijiste que no entendías porque todo el mundo dice que eres valiente, que tu no eres valiente porque lloras. Hija mía, cuando leas esta ya serás muy consciente de que hay personas que si pasaran por lo que has pasado tu, no habría podido sonreír en mucho tiempo y tu no has pasado de un par de días sin mostrarnos tu sonrisa.

No te hizo mucha gracia saber que te abrirían para quitarte al bicho, te reías nerviosa cuando te lo contábamos, pero creo que más aún pensando que te iban a dormir. Espero que no odies a los doctores, solo han querido ayudarte en todo momento.

Fue durillo para mi oírte decir, el día siguiente de la operación y mientras llorabas, que no podrías moverte más, pero para ti debió ser infernal siquiera pensarlo. Afortunadamente tu mejora ha sido genial, a los 9 días estabas en el cole y el segundo día ya sabías que tendrías fuerzas y ganas para moverte.

Seguimos orgullosos de ti, al fin has conseguido no llorar cuando te pinchan en el portacath y físicamente ya estas jugando y haciendo el bruto sin ningún tipo de analgésico. Eres increíble.

Sin bien ya hemos conseguido que físicamente estés fuerte, ahora nos toca lidiar contra tus problemas emocionales. Los primeros días no querías ir al cole por el pelo y la cicatriz, pero lo del pelo se te olvidó pronto (creo que usaste el pañuelo que tu madre te hizo un sólo día) y de la cicatriz fue fácil conseguir que te dieras cuenta de que es algo que demuestra que eres valiente y fuerte y ahora se lo enseñas a todo el mundo sin ningún tipo de problema (incluso encantada)

Nos queda una lucha, un niño de tu clase se ríe de ti y de lo que estás pasando y se te quitan las ganas de ir al colegio. Cómo tus padres nos entran ganas de decirle un par de cosas al niño y/o a sus padres. Pero siempre habrá personas como él y lo que creemos que debemos hacer es conseguir que esa gente no te haga daño ni te afecte en modo alguno. Estamos en el proceso de que lo veas así, que no te afecten las palabras de los demás…ya te contaré como se nos ha dado 😉

Besos, mi pequeñaja fortachona.

Te queremos.

 

Un comentario en “Epistolas a Silke (II)

  1. Eduardo Peñalba dijo:

    Que el bicho no vuelva a aparecer y que por eso se vigilará durante unos años hasta dar el alta definitiva. Porque ese bicho no aparecerá más, seguro.

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